| A esa iniciativa se le llamó
"proyecto de ley de nueva institucionalidad cultural",
puesto que por medio de la creación de una Dirección
Nacional de Cultura procuraba corregir el carácter fragmentario
y disperso de la institucionalidad cultural pública.
Fragmentario, porque son varios los organismos gubernamentales
que cumplen funciones en el ámbito de la cultura (por
ejemplo, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos,
Dirección de Extensión Cultural del Ministerio
de Educación, Departamento de Cultura del Ministerio
Secretaría General de Gobierno, Dirección de Asuntos
Culturales de la Cancillería, Consejo de Monumentos Nacionales,
Consejo Nacional del Libro y la Lectura); y disperso, porque
esos organismos tiene dependencias de diferentes ministerios
(por ejemplo, Educación, Relaciones Exteriores, Secretaría
General de Gobierno).
Además de crear la mencionada Dirección Nacional
de Cultura, de la que pasarían a formar parte o a depender
los organismos antes señalados, el proyecto del Presidente
Frei instituía un Fondo Nacional de Desarrollo Cultural
que sería administrado por dicha Dirección y
que asignaría recursos públicos en 5 líneas:
fomento de las artes, desarrollo cultural regional, conservación
y difusión del patrimonio cultural, desarrollo de industrias
culturales, y becas para artistas y administradores culturales.
2. El antes mencionado proyecto de ley fue discutido en la
Comisión de Educación de la Cámara de
Diputados.
Esa discusión puso de manifiesto algunos defectos
del proyecto de ley, a saber, la incorrecta denominación
del servicio público que creaba, el carácter
unipersonal y no colegiado de la dirección superior
de ese servicio, y el rango no ministerial que se daba a la
autoridad a cargo del servicio.
3. En marzo de 2000, al asumir en su cargo, el Presidente
Ricardo Lagos dispuso una coordinación permanente de
los organismos gubernamentales de cultura, a cargo de Agustín
Squella, y encargó a esa misma instancia de coordinación
la preparación de una indicación del Ejecutivo
al mencionado proyecto de ley de nueva institucionalidad cultural.
4. El 16 de mayo de 2000, el Presidente Lagos anunció
la política cultural de su gobierno, en un acto que
reunió a cerca de 500 artistas y administradores culturales
en el Museo de Bellas Artes.
Esa política es una identificación de los principios
que el actual gobierno suscribe en materia cultural, de los
objetivos que se propone alcanzar y de las líneas de
acción que se compromete a emprender en lo inmediato
para conseguir esos objetivos.
Una de las principales líneas de acción de
esa política consiste en hacer una indicación
al proyecto de ley de nueva institucionalidad cultural de
1998 y reanudar así la tramitación de esta iniciativa.
5. El 19 de octubre de 2000, después de cinco meses
de estudio y diversas consultas entre los ministerios más
directamente vinculados a la cultura, el Presidente Lagos
firma la indicación antes señalada.
Esta indicación propone sustituir el primitivo proyecto
de ley de 1998, reemplazándolo por otro que lleva ahora
la firma del Presidente Lagos. Se trata, pues, de una indicación
sustitutiva, porque que hay importantes diferencias entre
uno y otro proyecto.
El proyecto de ley de nueva institucionalidad cultural que
firma el Presidente Lagos crea un Consejo Nacional de Cultura,
que tendrá por objeto apoyar el desarrollo de las artes
y la difusión de la cultura, así como conservar,
promover y difundir el patrimonio cultural. La sede del Consejo
será la ciudad de Valparaíso.
Una de las funciones principales del Consejo será
estudiar, adoptar y evaluar políticas culturales públicas.
El órgano directivo superior del Consejo es un Directorio
compuesto por 3 Ministros, un subsecretario, dos representantes
de libre designación del Presidente de la República,
y 4 personalidades de la sociedad civil representativas de
la cultura, las artes y el patrimonio. Esos ministros son
los de Educación, Relaciones Exteriores, y Secretaria
General de Gobierno. En cuanto al subsecretario, será
el de Desarrollo Regional.
El Consejo será presidido por una persona de la confianza
del Presidente de la República, la que tendrá
rango de Ministro de Estado.
En cuanto a la administración del Consejo, estará
a cargo de un Secretario Ejecutivo.
Del Consejo Nacional de Cultura pasarán a formar parte
la División de Extensión Cultural del Ministerio
de Educación y el Departamento de Cultura del Ministerio
Secretaría General de Gobierno. Del mismo modo, pasan
a depender del Consejo la Dirección de Bibliotecas,
Archivos y Museos, el Consejo de Monumentos Nacionales, el
Consejo Nacional del Libro y la Lectura, el Comité
de Donaciones Culturales y el Consejo de Calificación
Cinematográfica. Estos organismos pasarán a
formar parte o a depender del Consejo con los mismos recursos
y personal con que cuentan en la actualidad, respetándose
así los derechos de quienes trabajan en tales instituciones.
Existirá también un Comité Consultivo
Nacional. Su función consistirá en asesorar
al Directorio del Consejo en lo relativo a políticas
culturales, plan anual de trabajo y presupuesto del servicio.
Además, el Comité designará a los comités
de especialistas y a los jurados que intervendrán en
la evaluación y selección de los proyectos que
concursen al Fondo Nacional de Desarrollo Cultural.
El Comité Consultivo estará integrado por personas
provenientes de las distintas áreas de la creación
artística (música, plástica, teatro,
danza y artes populares), del patrimonio cultural, de las
industrias culturales, de las universidades, de las corporaciones
culturales privadas, de la empresa privada y de nuestras culturas
originarias.
El Consejo Nacional de Cultura se desconcentrará territorialmente
en los Consejos Regionales de Cultura. Habrá uno de
estos Consejos por cada región y tendrán importantes
funciones en ese ámbito.
En cuanto a la estructura interna que tendrá el Consejo,
ella será fijada por su Directorio, y podrá
contemplar Direcciones, Departamentos, Institutos, Oficinas
y otros niveles jerárquicos que sean necesarios. Dada
la flexibilidad que quiere darse a esta estructura, será
el Directorio del Consejo, no la ley, el llamado a fijarla
y a modificarla según sean las conveniencias al respecto.
En cuanto al Fondo Nacional de Desarrollo Cultural, repartirá
anualmente recursos muy superiores al actual Fondart, al que
reemplazará. Sin embargo, no reemplazará al
Fondo Nacional del Libro. El Fondo Nacional de Desarrollo
Cultural asignará recursos en las siguientes 6 líneas:
fomento de las artes, desarrollo cultural regional, conservación
del patrimonio cultural, desarrollo de culturas originarias,
industrias culturales, y becas para artistas y administradores
culturales.
Sin perjuicio de los recursos que asigne por intermedio del
Fondo Nacional, el Consejo distribuirá recursos adicionales
especialmente a programas de desarrollo cultural en áreas
deficitarias.
6. Los principales aspectos destacados por el Presidente
Lagos en su discurso del 19 de octubre, fueron son los siguientes:
a) el cumplimiento por parte del gobierno del compromiso
que contrajo en su política cultural del 16 de mayo
de impulsar una nueva institucionalidad cultural pública;
b) la circunstancia de que la creación del Consejo
Nacional de Cultura, como expresión de esa nueva institucionalidad,
se encuentre en estrecha concordancia con lo que propusieron
al respecto las dos Comisiones de Cultura que operaron a nivel
de gobierno durante la década pasada, una presidida
por Manuel Antonio Garretón (1991) y otra por Milán
Ivelic (1997);
c) el hecho de que la creación de este Consejo permitirá
corregir una de las debilidades de nuestra actual institucionalidad
cultural, a saber, su carácter fragmentario y disperso;
d) el hecho de que con la creación del Consejo Nacional
de Cultura pasan a integrarse a éste o a depender de
él todos los organismos gubernamentales del área
de la cultura;
e) la circunstancia de que la autoridad directiva superior
del Consejo no sea una persona, sino un órgano colegiado
integrado por 3 ministros, un subsecretario, 4 personalidades
de la sociedad civil representativas de la cultura, las artes
y el patrimonio cultural y dos representantes de libre designación
del Presidente de la República.
f) el hecho de que el Presidente del Consejo será
un funcionario de la exclusiva confianza del Presidente de
la República y que tendrá rango de Ministro,
lo cual facilitará su relación con el propio
Presidente, con el Gabinete de Ministros y con otras autoridades
nacionales y extranjeras;
g) que el Consejo estudiará, adoptará y evaluará
políticas culturales y administrará un presupuesto
anual que le permita cumplir sus objetivos de apoyar el desarrollo
de las artes, la difusión de la cultura y la conservación
del patrimonio cultural de la Nación.
h) que el Consejo administrará también un Fondo
Nacional de Desarrollo Cultural que asignará anualmente
recursos significativamente superiores al actual Fondart y
en más líneas que este último.
i) que el Consejo Nacional de Cultura se desconcentrará
territorialmente en Consejos Regionales de Cultura;
j) que al propiciar la creación de un Consejo Nacional
de Cultura y un Fondo Nacional de Desarrollo Cultural, el
gobierno quiere colaborar al cumplimiento del deber constitucional
que tiene el Estado de Chile de fomentar la participación
cultural, de estimular el desarrollo artístico y de
incentivar la conservación y difusión de nuestro
patrimonio cultural;
k) que esta iniciativa legal del gobierno ha sido diseñada
teniendo en cuenta la rica reflexión que hubo en el
país durante la década pasada en materia de
políticas e institucionalidad cultural;
l) que todos los actores culturales que participaron en esa
reflexión tendrán ahora una nueva oportunidad
para expresar sus puntos de vista durante la tramitación
del proyecto de ley que el Ejecutivo envía al Congreso;
m) que el diseño propuesto para la nueva institucionalidad
está de acuerdo con los criterios que el actual gobierno
tiene en cuanto a reforma y modernización del Estado.
Estos criterios apuntan a conseguir un Estado más eficiente,
una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones
públicas, un fortalecimiento de la regionalización,
y una adecuación del tamaño del Estado al desarrollo
actual y futuro del país;
n) que si la década pasada fue bastante auspiciosa
para el país en materias culturales, puesto que, por
ejemplo, el promedio mensual de asistentes al teatro y recitales
se duplicó entre 1989 y 1999, mientras que el de asistentes
a conciertos se triplicó en ese mismo período
-sin olvidar que en 1999 se imprimieron libros en Chile en
una cantidad superior en 22 veces a la de 1989-, la década
que estamos empezando se ve aún más promisoria.
Entre otras cosas, porque el Estado moderniza su institucionalidad
cultural y aumenta los recursos públicos para la cultura;
ñ) en fin, que la cultura del país no es un
aderezo de su desarrollo económico, sino un componente
de éste. Un componente que hace posible que ese desarrollo
económico alcance el estado más exigente de
un desarrollo auténticamente humano.
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